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12 de noviembre de 2009

Hasta las manos

Si. Hasta las manos. Tinelli recién re-re-contestándole a D'elia, a Pichetto a través de su programa de TV. Realmente ya no se que no puede pasar. Se nos están yendo las cosas al diablo. Luego de tanta victoria, luego de tanta iniciativa recuperada, luego de dos medidas buenas como la Ley de Medios y la asignación por hijo, y luego de una medida más o menos aceptada por todos como lo fue el fútbol gratuito... luego de todo eso, se agudizan las trifulcas verbales para ver quien la tiene más larga.

No sé para qué carajo D'elia, Depetri, ¿¡Pichetto!?, le contestan a la reacción energúmena de Mirtha Legrand o Tinelli. ¿¿Para qué?? O a Susana Gimenez. Basta. Déjenlas que hablen, déjenlas divagar. Y mucho menos quiero que Cristina se refiera a Marcelo. No quiero, no deseo que se rebaje tanto.

No son tiempos para requerir pesquisas sobre quien fue el que arrojó la primera piedra al respecto. No debería importar si Tinelli dice o no dice, si hace o si no hace. Déjenlo seguir facturando amén de la utilización cruel de las personas. Déjenlo que abrace lloroso a quien se le dé la gana. Y no le contesten. No le den letra. Por que, simplemente, no sirve para nada.

Lo único que falta es que nuestros enemigos sean ahora Marcelo, Susana y Mirtha. Como si no tuviéramos suficiente con los que ya acumulamos.

La suspensión que propició Cristina del acto que pretendía Moyano es algo saludable. Y está bien que Cristina lo haya hecho. Está bien que haya intentado calmar las aguas, no reaccionar ante la injuria. No quiero que Cristina conteste a cada rato todo lo que dicen de ella. Hoy, eso es una tarea inabarcable. Por lo tanto, eludible. Quemar los diarios y empeñar la TV no sería mala idea. Escuchar a Dolina de noche tampoco.

De nada servirá que mañana a la mañana D'elia entre nuevamente en el jueguito del famoso conductor televisivo y le conteste, diciendo algo sobre los aborígenes, o que escribamos mil posts denostando (como en verdad lo merece) a Marcelo Hugo. O sí, nosotros podemos hacerlo. Pero ya no banco a un D'elia bloguero, a un Depetri o a una Conti furibunda. No nos sirve. No nos sirve, porque habiendo recuperado terreno luego del 28j, nuevamente lo regalamos. Regalamos nuestras dificultosas victorias (o las de Néstor, si prefieren) en un simple entredicho con Tinelli. Prefiero a un D'elia haciendo casas o veredas, o lo que sea, pero no al que habla o se muestra sobremanera.

Quienes deben pelearse, insultar, cuestionar, etc., etc., a la prensa, a los gorilas, al campo, etc., etc., somos nosotros, oh blogueros. Nosotros, los militantes de base o cibernéticos, votantes, personas de a pie. Yo no quiero una presidenta bloguera. No quiero que Cristina nos usurpe el puesto. Prefiero que lo sigan haciendo los nuestros, que tan bien lo hacen, y no quiero que sea al revés. Deseo que Cristina ponga paños fríos a la juventud que se subleva e irrita con el cúmulo de estupideces que dice Tinelli, y que no suceda esto a la inversa.

Y que quienes se saben poco benefactores de este proyecto político guarden silencio.